Sonidos a la libertad
Irene Ballester
Ballester, I. (2021). Sonidos a la libertad. En Art contemporani de la genralitat Valenciana IV (pp. 22-28). Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana.
Sonidos a la libertad es una obra que nos habla de cambios, de avances y sobre todo de memoria democrática, tan necesaria después de los exterminios, borrados y prohibiciones impuestas por la dictadura franquista, junto con el olvido posterior acordado con consenso político, que no ideológico, para llevar a cabo la transición a la democracia. Alejandro Mañas García (Castelló, 1985) nos adentra en tiempos oscuros por medio de un lenguaje contemporáneo que desprende poesía donde ha habido muerte, y lo hace para narrar y expresar lo que en un pasado no demasiado lejano ha sido perseguido.
Sonidos a la libertad fue un video realizado en 2016 en el marco de un proyecto de investigación multidisciplinario aglutinado en el título Donde germinan los silencios1, que en 2019 fue expuesto en el Centre de Carme de Cultura Contemporània, en la Sala Domitori. El video es sobrecogedor, remueve entrañas porque nos habla de sentimientos y de dolores que han sido ocultos demasiados años y prohibidos para ser expresados. El arte llega donde las palabras a veces no lo han hecho, y hace que las memorias prohibidas germinen ante el silencio impuesto. Sonidos a la libertad lo hace y lo continuará haciendo porque, además, es un video que da voz a las mujeres y a su dolor, las grandes olvidadas en los conflictos armados. Y la Guerra Civil española, no lo fue menos, como en la actualidad lo son las mujeres afganas sometidas por los talibanes.
Sonidos a la libertad es el fruto de muchas conversaciones, principalmente con mujeres y también con algunos hombres de la localidad de Cella (Teruel), que tuvieron lugar durante el mes de diciembre del año 2015, personas que fueron escuchadas después de tantos años de esconder miedos y silencios. Alejandro Mañas fue acompañado hasta la localidad por las y los miembros de la Asociación Pozos de Caudé,2 nombre que recuerda el lugar, a diez kilómetros de la ciudad de Teruel, en el término de Concud, donde fueron fusiladas, según fuentes orales, más de mil personas fieles al gobierno de la República, y que después fueron lanzadas a los pozos profundos de la zona y cubiertas con cal. Actualmente, un monolito en la carretera N-234 junto al nombre de las víctimas dignifica las y los fusilados, además de ser un espacio para la memoria antifranquista y democrática.
Hasta Teruel, Concud y Cella viajó Alejandro Mañas para investigar a pie de calle lo que todavía permanecía escondido por el tiempo y en una zona que, además, fue especialmente cruenta con las personas de su territorio, puesto que en aquellas tierras tuvo lugar la batalla de Teruel, conocida como el Stalingrado español, un conjunto de operaciones militares que durante la Guerra Civil española tuvieron lugar entre el 15 de diciembre del 1937 y el 7 de enero del 1938, durante un invierno con temperaturas que alcanzaron los 20 grados bajo cero y que enfrentó a las tropas gubernamentales de la República contra los sublevados franquistas.
Sonidos a la libertad es una metáfora emotiva que explica el olvido y el silencio impuesto. Es una metáfora del dolor pero también es un grito a la esperanza, a la libertad. Con este grito, y a lo largo de más de quince minutos, las palabras que representan los traumas sufridos se intercalan con las experiencias vividas, todas ellas extraídas de los testigos escuchados; son éstas: muerte, última, sufrimiento, democracia, padre, dolor, memoria, libertad, silencio, historia, República, testigo, guerra, noche, lucha, generación, lágrima, recuerdos, herida, oscuridad, ausencia, criminales, valentía, madre, rasgo, fusil y hermano. Estas palabras aparecen escritas en silencio cada treinta segundos acompañadas de un disparo, en un marco misterioso y críptico, donde el paisaje rodeado de niebla espesa y lluvia, localizado en Vilafranca (Castelló) nos estremece puesto que simula un escenario donde han tenido lugar fusilamientos. De fondo, la música enigmática, propia de un contexto místico que ha caracterizado siempre la obra del artista, nos introduce en el marco de la represión y de la angustia vivida por las personas que lucharon por la libertad y contra el fascismo. La ralentización, los sonidos y el misterio despertado nos trasladan a un marco que ha permanecido recóndito y que deja por fin de estar oculto bajo el silencio impuesto por la fuerza de las armas y por el miedo. Sonidos a la libertad nos sacude porque nos conmueve y despierta en nosotros admiración por el valor que demostraron los y las supervivientes, víctimas de la represión franquista por tener que vivir en una España gris y oscura, donde las y los desafectos fueron señalados y señaladas con métodos represivos, como fue en el caso de las mujeres rapándoles la cabeza, obligándolas a beber aceite de ricino y paseándolas desnudas por la calle y, en el caso de los hombres, condenándolos en campos de trabajo obligados a reconstruir “la nueva” España.
El arte y la historia todavía tiene una deuda pendiente con nuestro pasado más reciente. Esta obligación existe porque la generación de Alejandro Mañas y también la mía, nacidos en democracia, hemos crecido, porque así nos han enseñado, dándole la espalda a la historia más reciente que tanto marcó a todas nuestras familias. Somos hijos e hijas de la imposición del olvido y de una fractura dolorosa que debemos consolidar. El pacto de silencio durante la Transición ya no tiene razón de ser y leyes democráticas desde el año 2007 lo avalan. La última es la Ley 14/2007, de 10 de noviembre, de la Generalitat, de memoria democrática y por la convivencia de la Comunitat Valenciana.
La obra de Alejandro Mañas y de otros artistas contemporáneos a él, que rescatan del olvido el dolor y la vulneración de los derechos humanos de mujeres y hombres durante la Guerra Civil y la posterior represión en plena dictadura franquista, propician un espacio para recordar y conmemorar, que deviene un acto en el que se hace visible lo que ha estado en la oscuridad. Es decir, con Sonidos a la libertad, Alejandro Mañas devuelve al presente sentimientos borrados y testigos silenciados que quedaron suspendidos, y así la memoria cobra espacio y forma en nuestro tiempo para posibilitar actos de reparación y de luto.3 De la mano de la memoria nos introducimos en un campo en el que surgen afectos, experiencias, recuerdos y relatos. La dictadura franquista intentó hacerla desaparecer, como sepultados y borrados serían los cuerpos de las personas fusiladas. En países tan lejanos y a la vez tan próximos, como Colombia y Argentina, los relatos de las memorias están trágicamente vinculados a las problemáticas de la desaparición y la no sepultura de los cuerpos. Trabajos fotográficos como el de Erika Diettes y el de Gustavo Germano, en Colombia y Argentina, respectivamente, han ayudado a los procesos de luto de las familias que no han podido enterrar a sus seres queridos y también han sido fundamentales para la construcción de la memoria de sus países. Sonidos a la libertad de Alejandro Mañas sigue esta línea, porque su trabajo, fruto de la investigación y el contacto directo con las personas supervivientes de la represión franquista, se convierte en un archivo visual y sonoro público, que testimonia una de las etapas más duras de nuestra historia reciente.
1 BALLESTER BUIGUES, I. (Catàleg d’exposició) 2019: On germinen els silencis: Centre
del Carme Cultura Contemporània. Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana.
2 L’Associació Pozos de Caudé fou fundada l’any 2004 en Terol amb el ferm objectiu de
dignificar la memòria de les persones afussellades durant la Guerra Civil i la posterior
repressió de la dictadura franquista.
3 DIÉGUEZ, I., 2015: “Erika Diettes: imágenes en duelo”, Memento Mori. Testament to Life, George T. Thompson Publishing, 43-44.